David Yañez: entrevista al cofundador de Vortex

por Nov 2, 2015Entrevistas1 Comentario

Hablamos con David Yáñez, ingeniero industrial que ha desarrollado una tecnología de generación eólica muy diferente a la que estamos acostumbrados. Lo ha bautizado Vortex, y se caracteriza principalmente porque es un aerogenerador sin palas. ¿Queréis saber cómo funciona y a qué debe su nombre? En las siguientes líneas David Yañez nos lo explica.

¿Podrías explicarnos cómo funciona el aerogenerador Vortex?

El diseño de este equipo pretende minimizar los costes de fabricación y mantenimiento. Para ello se ha basado su funcionamiento en un efecto físico algo diferente al de la eólica convencional. Este dispositivo busca acoplar la frecuencia de oscilación natural de su estructura con la frecuencia de desprendimiento de vórtices en su estela. De esta manera se genera un efecto de resonancia aeroelástica que, como es sabido, es una estupenda manera de transmitir energía a una estructura. El equipo cuenta con un mástil cuya geometría es capaz de generar remolinos o vórtices de manera ordenada y está fabricado con los mismos materiales que una pala de eólica convencional (fibras de carbono, vidrio y resina). Este elemento es el encargado de absorber la energía cinética del viento y transmitirla a su base, donde es transformada en energía eléctrica. El reto más complicado fue diseñar un equipo capaz de modificar su frecuencia de oscilación natural sin introducir ningún elemento móvil que por fricción pudiera desgastarse. Para ello se ideó un sencillo sistema de confinamiento magnético con imanes permanentes que se comporta como un muelle de constante de elasticidad variable. Así, el equipo no necesita lubricantes y la fatiga mecánica a la que sometemos a los materiales parece arrojar una amplia esperanza de vida operativa.

¿Con cuántas personas cuenta actualmente el equipo de Vortex y qué perfiles tienen? Tenemos un equipo estupendo. Como es lógico en un proyecto de desarrollo como éste, el perfil es eminentemente técnico. A los tres socios fundadores: Raúl Martín Yúnta (ingeniero industrial), David Suriol Puigbert (marketing, business, etc.), y un servidor (ingeniero industrial), se han ido uniendo otros siete ingenieros aeronáuticos, industriales, etc. Además tenemos la enorme fortuna de contar con el impagable apoyo de mucha gente que de manera puntual nos ayudan allá en donde pueden, de manera altruista y poniendo sus experiencia y recursos a nuestra disposición. Ellos, al igual que nosotros, se han enamorado del proyecto y son una parte fundamental del equipo.

No paramos de escuchar que lo que necesitan los jóvenes es espíritu emprendedor, muchos de los estudiantes seguimos esperando saber qué es lo que se espera de un ‘emprendedor’. Sois un claro ejemplo de tener una idea y llevarla a cabo. ¿Cuál ha sido vuestra evolución desde la idea de Vortex hasta lo que sois ahora? ¿Cuáles son vuestras principales fuentes de financiación?

Efectivamente, la idea arrancó en el año 2002, mientras estudiaba en la escuela de Industriales de Valladolid, cuando descubrí en YouTube el colapso del puente de Tacoma Narrows. En aquellos días redacté una patente industrial que, afortunadamente, no presenté en la Oficina de Patentes hasta muchos años después, cuando llegó el momento adecuado.

Lo difícil en este tipo de proyectos es tener la fortuna de que dos tipos con la talla profesional y personal de Raúl y David decidieran invertir los mejores años de su vida profesional materializando este sueño.  El espíritu emprendedor debe de contemplar variados aspectos con los que cualquier proyecto deberá de enfrentar. Tener una mentalidad multidisciplinar o rodearse del equipo de personas adecuadas es algo fundamental.

Imagen de David Yañez Villareal

David Yañez, inventor de Vortex

Desde el punto de vista de la financiación, el primer gran apoyo lo recibimos de la Fundación Repsol, al ser seleccionados y respaldados durante dos años en su “Fondo Emprendedores”. Durante este tiempo logramos evolucionar el proyecto hasta el punto de poder cerrar con éxito una primera ronda de financiación con capital privado y fundar VORTEX Bladeless S.L (www.vortexbladeless.com). Los nuevos socios no sólo están dotándonos de los recursos financieros necesarios, sino que están apoyándonos en todos los frentes imaginables. Actualmente estamos abriendo una segunda ronda de financiación que posiblemente incluirá parcialmente capital extranjero. Además, dado el gran apoyo que estamos recibiendo a diario de tanta gente, el próximo 1 de Junio arrancaremos una campaña de crowdfunding en la que tenemos depositada muchas esperanzas.

 Habéis recibido diferentes reconocimientos: como ya nos has comentado, fuisteis seleccionados por el Fondo de Emprendedores de la Fundación Repsol; premio al mejor proyecto de energía e industria en The South Summit 2014; ganadores de los Premios Emprendeduría de la Fundación Caja de Ingenieros, etcétera. Además, hace poco habéis estado presentando esta tecnología en el MIT. ¿Cuál creéis que está siendo la acogida de Vortex, tanto en el ámbito científico como en el sector de producción de energía?

La acogida está siendo en general muy buena. Evidentemente muchas personas y entidades miran éste nuevo concepto con cautela e incluso escepticismo, pero es perfectamente lógico. El concepto es bastante disruptivo y sabemos que aún nos queda mucho por demostrar. Una de las cosas que nos mantiene más motivados es ver como un nutrido y creciente grupo de ingenieros de primer nivel y con una larga trayectoria en la eólica, se mantienen expectantes y cerca del proyecto observando con gran cariño su evolución.

¿Qué ventajas tiene Vortex frente a la eólica tradicional?

La eólica tradicional es un ejemplo de éxito en muchas cosas. En líneas generales lo que se busca es poder contar con un nuevo instrumento de generación eólica que reduzca los costes por vatio generado, al menos, en alguno de los nichos de explotación posibles. Además de una buena rentabilidad debemos añadir un menor impacto medioambiental tanto en forma de ruido, huella de carbono y residuos (aceite, etc.). Por último y más allá de los muy importantes aspectos economicistas o ingenieriles, nos está llamando la atención el interés que despierta nuestro equipo desde un punto de vista estrictamente estético. La integración de este dispositivo en entornos urbanos es muy atractivo.

¿Cuándo estimáis que va a dejar de ser Vortex un prototipo para comenzar a ser comercializado?

Esperamos poder estar en el mercado en menos de un año. Inicialmente vamos a comercializar equipos pequeños, de menos de tres metros de altura y orientados a la energía distribuida. La intención es que puedan trabajar de manera autónoma o complementando paneles fotovoltaicos. Para ello los estamos diseñando para que su energía sea perfectamente compatible con la electrónica de potencia de estas instalaciones. En el medio plazo presentaremos un equipo de mayor potencia, de 14 metros de altura, con los que cubrir necesidades de mayor potencia. En el medio o largo plazo nos centraremos en el desarrollo de equipos de gran potencia (del orden de megavatios).

 Por último, agradecerte el tiempo que nos has dedicado y felicitaros por ser un ejemplo para todos los ingenieros y futuros ingenieros que leen este blog.

Gracias a vosotros 😉

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